lunes, 31 de mayo de 2010

Feria del libro

Aprovechando que estamos en plena feria del libro, aunque ahora me pilla un poco más lejos, reivindicaremos el formato clásico. Ahora más que nunca, saldrán los defensores del formato clásico, el libro de toda la vida, para cantar la ausencia de bondades en el ipad. Yo me apunto, sobre todo porque me cuesta gastarme los seiscientos pavazos del dichoso aparatito. Me encanta el formato de bolsillo, más que el rústico, que se me hace más incómodo en depende qué tamaños, pero no sé cómo será la sensación de leer en una pantalla. En la de ordenador no he conseguido nunca cogerle gustillo; es más, a veces incluso he tenido que imprimir para poder leer tranquilamente. Claro que, una pantalla que te puedes llevar, que puedes utilizar de agenda, editor de textos, reproductor de música, y otras muchas aplicaciones, pues a lo mejor es distinto. Yo de momento, no lo he probado, así que me apuntaré al rollito snob de la reivindicación de lo clásico. El libro, con su tacto, su olor, su edición, su cosa, que sí, que la tiene. Además, con la que está cayendo, cualquiera se mete en más aventuras financieras. Mejor será no sentirse tentado por la pantalla y justificar que adónde voy yo con eso colgando, como si no tuviéramos suficiente con el móvil, las llaves, los kleenex, la cartera. Definitivamente, todavía nos quedan unas cuantas décadas para que la puerta se nos abra con algún método de biotecnología aplicada, el móvil se integre con el ipad, e inventemos definitivamente las gafas con antireflectante que no se manchan y la vacuna para todo el moqueo anual. Así que mejor será no cargar con otro chisme.
Me imagino que con la crisis que nos está cayendo no saldrá ningún politicastro presumiendo de maquinita. Alguno tendrá clavada esa espinita, pues me imagino que habrán dado consignas en los partidos para que la gente se cuide muy mucho de hacer exhibicionismo de pasarela. Aquí todos a poner cara de preocupación, no sonreír demasiado a las cámaras y tratar de parecer ocupado; estamos solucionando la crisis. Ese es el mensaje, todos solucionamos la crisis, aunque la sufran unos más que otros. Con tanto que se criticaron las posturas creacionistas de la Iglesia en otra época, y ahora resulta que nos dan más de lo mismo, pero camufladito. Hubo algún papa que se descolgó con aquello de que claro, la existencia de los pobres es voluntad del mismo Dios, que nos los da para que podamos ser buenos. Ahora no se dice tan descarado, pero algo así se piensa de los parados. Nos los ha dado el sistema para que podamos ser solidarios y sentirnos con la obligación moral de trabajar por los menos desfavorecidos. Pues nada, trabajemos, trabajemos, que tenemos que salvar el mundo. Vamos a bajarnos los sueldos, vamos a incrementar los impuestos, vamos a ser solidarios con los políticos gobernantes, no vaya a ser que tengan que dimitir y, claro, más gente al paro. Tenemos que apuntarnos todos a la asociación esa de "nosinmi.org" o lo que sea, para que de la impresión de que estamos también nosotros preocupadísimos y el protestar, el exigir que la cosa cambie, el reclamar que hagan el puñetero favor de quitar dos o tres ministerios que no sirven para nada, eso es insolidario, insolidarísimo. Como podemos descubrir sin demasiado esfuerzo, las cosas se interpretan según donde nos situemos. Por ejemplo, imaginemos que somos de una institución de izquierdas y montamos una movida contra un gobierno de derechas, pues entonces todo el que no se apunte a la movida es un esquirol. Sin embargo, si somos una institución, ya ni de derechas, sino crítica con la izquierda, frente a un gobierno de izquierdas, o progresista, como se dice ahora, si te apuntas a alguna movida eres un insolidario, porque no estás haciendo todo lo posible por mejorar la situación, sino que estás moneando con manifestaciones y desestabilizaciones del orden social. Increíble.
Así que será mejor que, a pesar de la distancia, nos demos un paseito por la feria y nos busquemos un par de libros "fresquitos" para el verano, de esos bestseller que no leen los snobs pero que amenizan los ratos muertos del verano. Puede que para entonces todos los fachas hayan salido a manifestarse a la calle, mientras que los rojos mandan a la policía a repartir leña. Uff, me parece que me voy a bajar "Alicia en el país de las maravillas", por ver si surrealismo combate a surrealismo. Además me la voy a bajar de pago, para contribuir  al pago de impuestos, al canon de la srae y al "nosinmihija.org" ese. Para que luego digan que no hago lo que puedo. Quizá contribuya también, cuando me dejen, con lo del voto útil, que tanto gusta a Juan.

sábado, 27 de marzo de 2010

Primavera


A estas alturas del siglo, a nadie se le escapa que las cosas han cambiado mucho, bastante más de lo que muchos quisieran. Contra ese cambio, no cabe la oposición, que es inútil, sino más bien la aceptación y un cierto "aggiornamento". Este cambio nos ha llevado en ocasiones al abordaje de los temas de un modo televisivo, esto es, un poco de mucho, sin llegar a profundizar demasiado en nada. Pero así son las cosas y no podemos pretender ahora llevarnos todo al foro de lo racional. No, los temas se plantean de un modo mediático y vale siempre más una imágen, si es macabra mejor, que cien palabras, por muy eruditas que sean. Así pues, ¿para qué seguir remando con galeotes esclavos? Evidentemente no sería justificable, ni de lejos.
Con este escenario, que es como se dice ahora esta cosa del planteamiento, tocamos un tema y recogemos al mismo tiempo todos aquellos que le atañen de un modo transversal o incluso tangencial. Ejemplo de ello es lo que en estos días estamos recibiendo a través de los medios de comunicación. Sale un escándalo de pederastia en la Iglesia, otro, y enseguida hablamos de la pedofilia, la homosexualidad, la trata de blancas, el celibato de los curas, la impudicia de los obispos, la aberración de las religiones y otros muchos temas más. Echo de menos alguno de monjas, que todavía no ha salido, pero ya llegará. Ante todo esto se siente uno abrumado, porque ya no sirven los intentos de explicación, ni las justificaciones a toro pasado. Nada de eso es válido, por inútil. En estos momentos a la opinión pública, que es como se llama a los grupos de comunicación más poderosos, no está interesada por escuchar posibles explicaciones, sino por ver reacciones que sean realmente sólidas y contundentes. Carnaza para las fieras. De paso, podríamos dejar clara una serie de cosas. En primer lugar, la pederastia no puede vincularse a la homosexualidad. Esto se ha discutido en otros foros y ya parecía superado. Pero los mismos que decían que lo habían entendido, ahora acusan de modo indiscriminado considerando que un cura, luego un homosexual, luego un pederasta... Y creo que esto no es de recibo. Hay curas homosexuales y curas heterosexuales; del mismo modo, hay pederastas homosexuales y pederastas heterosexuales, y no por ello curas. Habría que ser serios, porque estamos hablando de cosas delicadas. Me imagino que las víctimas de algún delito de pederastia tendrán deseos de arramblar con todo, pero no es la injusticia la que tiene que hacer justicia.
En segundo lugar, la pederastia es un delito condenable, perseguible y, por ende, denunciable. Los responsables de la Iglesia tienen la obligación de denunciar ante las autoridades, y nunca ocultar. Tampoco creo que el camino sea la expulsión, pues tampoco es justo que se rechace a aquél que ha prestado un servicio a la institución. Denuncia, sí, pero luego hay que apoyar al reo en su proceso de posible arrepentimiento o restitución. En su posible proceso de rehabilitación, también. Los obispos han hecho un flaco favor a la Iglesia en ambas actitudes, en la ocultación y en el abandono. No vamos ahora a ir de santos, monseñores, que ya se dijo aquello de tirar la primera piedra, y no creo que ninguno de ustedes esté tentado ni de mirar al suelo, a ver si tienen una piedra cerca. Al menos yo no me lo creo, en esta nuestra Iglesia hispana. Es dura la vergüenza, sin duda, pero la víctima es el niño violado, y no el cura mancillado. ¡Por favor!
Y, en tercer lugar, haciendo uso de las técnicas mediáticas, vamos a aprovechar para sacar unos cuantos temas así, del tirón. Podemos hablar del celibato de los clérigos que, como dice Juanma, no debe ser muy normalizador algo que no es normal; también podemos hablar del testimonio de la Iglesia, que restaura templos y no actitudes, que proclama la decencia y no el amor; también podemos sacar el tema de las relaciones políticas, que siempre se tiñen de derechas y abandonan a los hijos del pueblo; podemos hablar también de moral, que tira de mandamientos en lugar de bienaventuranzas. Total, que sacamos todos estos temas, aunque no los desarrollemos. Para qué, no hace falta, tan sólo con mencionarlos bastaría. El resumen viene siendo muy fácil de hacer, en esta Iglesia eurocéntrica, que no cristocéntrica, cada vez se cuida más lo externo, mientras en el interior huele a podrido, como los sepulcros. Los gusanos no son nuevos, son los de siempre: el dinero, el poder, la soberbia, la hipocresía, la cobardía y la falta de entrega. Pareciera que queda poco espacio para la Esperanza, pero todavía algunos creemos en el Espíritu, que se las ha visto en épocas peores. No es la peor Iglesia de la historia, pero sí una de las más ramplonas. Menos mal que mientras más fuerte es la mierda, más fuerte nacen las flores. ¿Es primavera, no?