Aprovechando que estamos en plena feria del libro, aunque ahora me pilla un poco más lejos, reivindicaremos el formato clásico. Ahora más que nunca, saldrán los defensores del formato clásico, el libro de toda la vida, para cantar la ausencia de bondades en el ipad. Yo me apunto, sobre todo porque me cuesta gastarme los seiscientos pavazos del dichoso aparatito. Me encanta el formato de bolsillo, más que el rústico, que se me hace más incómodo en depende qué tamaños, pero no sé cómo será la sensación de leer en una pantalla. En la de ordenador no he conseguido nunca cogerle gustillo; es más, a veces incluso he tenido que imprimir para poder leer tranquilamente. Claro que, una pantalla que te puedes llevar, que puedes utilizar de agenda, editor de textos, reproductor de música, y otras muchas aplicaciones, pues a lo mejor es distinto. Yo de momento, no lo he probado, así que me apuntaré al rollito snob de la reivindicación de lo clásico. El libro, con su tacto, su olor, su edición, su cosa, que sí, que la tiene. Además, con la que está cayendo, cualquiera se mete en más aventuras financieras. Mejor será no sentirse tentado por la pantalla y justificar que adónde voy yo con eso colgando, como si no tuviéramos suficiente con el móvil, las llaves, los kleenex, la cartera. Definitivamente, todavía nos quedan unas cuantas décadas para que la puerta se nos abra con algún método de biotecnología aplicada, el móvil se integre con el ipad, e inventemos definitivamente las gafas con antireflectante que no se manchan y la vacuna para todo el moqueo anual. Así que mejor será no cargar con otro chisme.Me imagino que con la crisis que nos está cayendo no saldrá ningún politicastro presumiendo de maquinita. Alguno tendrá clavada esa espinita, pues me imagino que habrán dado consignas en los partidos para que la gente se cuide muy mucho de hacer exhibicionismo de pasarela. Aquí todos a poner cara de preocupación, no sonreír demasiado a las cámaras y tratar de parecer ocupado; estamos solucionando la crisis. Ese es el mensaje, todos solucionamos la crisis, aunque la sufran unos más que otros. Con tanto que se criticaron las posturas creacionistas de la Iglesia en otra época, y ahora resulta que nos dan más de lo mismo, pero camufladito. Hubo algún papa que se descolgó con aquello de que claro, la existencia de los pobres es voluntad del mismo Dios, que nos los da para que podamos ser buenos. Ahora no se dice tan descarado, pero algo así se piensa de los parados. Nos los ha dado el sistema para que podamos ser solidarios y sentirnos con la obligación moral de trabajar por los menos desfavorecidos. Pues nada, trabajemos, trabajemos, que tenemos que salvar el mundo. Vamos a bajarnos los sueldos, vamos a incrementar los impuestos, vamos a ser solidarios con los políticos gobernantes, no vaya a ser que tengan que dimitir y, claro, más gente al paro. Tenemos que apuntarnos todos a la asociación esa de "nosinmi.org" o lo que sea, para que de la impresión de que estamos también nosotros preocupadísimos y el protestar, el exigir que la cosa cambie, el reclamar que hagan el puñetero favor de quitar dos o tres ministerios que no sirven para nada, eso es insolidario, insolidarísimo. Como podemos descubrir sin demasiado esfuerzo, las cosas se interpretan según donde nos situemos. Por ejemplo, imaginemos que somos de una institución de izquierdas y montamos una movida contra un gobierno de derechas, pues entonces todo el que no se apunte a la movida es un esquirol. Sin embargo, si somos una institución, ya ni de derechas, sino crítica con la izquierda, frente a un gobierno de izquierdas, o progresista, como se dice ahora, si te apuntas a alguna movida eres un insolidario, porque no estás haciendo todo lo posible por mejorar la situación, sino que estás moneando con manifestaciones y desestabilizaciones del orden social. Increíble.
Así que será mejor que, a pesar de la distancia, nos demos un paseito por la feria y nos busquemos un par de libros "fresquitos" para el verano, de esos bestseller que no leen los snobs pero que amenizan los ratos muertos del verano. Puede que para entonces todos los fachas hayan salido a manifestarse a la calle, mientras que los rojos mandan a la policía a repartir leña. Uff, me parece que me voy a bajar "Alicia en el país de las maravillas", por ver si surrealismo combate a surrealismo. Además me la voy a bajar de pago, para contribuir al pago de impuestos, al canon de la srae y al "nosinmihija.org" ese. Para que luego digan que no hago lo que puedo. Quizá contribuya también, cuando me dejen, con lo del voto útil, que tanto gusta a Juan.