martes, 9 de diciembre de 2008

Ya se me pasaba


Ya se me pasaba, sí, por aquello de andar demasiado liado, pero no quería dejar de pasar por alto el comentario. Recuerdo la sorna generalizada hacia nuestro ínclito Bush cuando dijo aquello de qu para combatir los incendios forestales lo mejor era talar los árboles. Efectivamente no se le puede negar que tenía razón en algo, esto es, el árbol que no existe, no arde. Irrefutable. Pero más me sorprende que alguien en nuestro país haya soltado algo parecido y casi haya pasado desapercibido. Me refiero a nuestra ministra de igualdad y su rocambolesca teoría para bajar el índice de abortos en adolescentes. Vamos a ver, me explico. Igual que para que el árbol no arda, lo mejor es que no exista, para que la cifra de abortos baje, pues reducimos las exigencias que pone la ley y decretamos que el aborto sea totalmente libre. Conclusión: Bush tiene más razón que Bibiana. ¡No me digan que esto no es digno de titular de prensa!
Sra. ministra, Bush tenía razón, pues seguía un pensamiento lógico. Evidentemente, las premisas eran erróneas y, aunque tenga razón, es una razón estúpida. En cuanto a vd., no tiene razón. No se puede concluir que para bajar el número de abortos en adolescentes es necesario facilitar el aborto más de lo que está en la actualidad, que no lo es poco. Creo que se saltó vd. alguna clase donde daban la lógica formal y perdió un poco el hilo del razonamiento. Está fallando la política de educación y la atención social primaria, pero vd. desempolva el ajado eslogan de "aborto libre y gratuito" y se apunta otra iniciativa. No tiene razón, sra. ministra, no, aparte de que su premisa sea más estúpida que la de Bush.
A veces la información y la formación no van de la mano y, en nuestra sociedad, cada vez están más disociadas. Así pues, los jóvenes tienen mucha información sobre, por ejemplo, las relaciones sexuales y sus consecuencias, pero nadie les ha proporcionado la conveniente formación para poder hacerse cargo de una situación de diatriba y discernir qué es correcto o no hacer. Los padres dejan la tarea a la escuela; la escuela dice que no es cosa suya; la iglesia se avergüenza de sus antiguos pecados y saca pecho donde no debe; los socialistas se desdibujan y se convierten en panfletistas; las niñas se quedan embarazadas porque "no pasa nada", porque todo es muy fácil, porque todo se compra, porque nadie enjugará luego sus lágrimas y gritará inquiriente ¿qué está pasando?
Mientras continuemos en la línea de lo políticamente correcto, poco aportaremos a nuestra sociedad. Nos seguiremos riendo cuando Bush diga lo de los árboles, y miraremos para otro lado cuando nuestra ministra diga estupideces. Total, las ha dicho Busch y no ha pasado nada... ¿por qué Bibiana iba a ser menos? Bueno, creo que porque ella es mucho menos inteligente, y señores, fíjense dónde hemos puesto el baremo. No sé si Dios seguirá para estas cosas, pero que nos pille confesados.

martes, 4 de noviembre de 2008

El hijo pacifista


Omar Bin Osama Bin Muhammad Bin Awad Bin Laden acaba de pedir asilo político en España. Se trata, según él mismo afirma, del hijo pacifista de Bin Laden. Por detrás mía María anda diciendo "sus cosas", como que este viene de tapado; que un hijo de Bin Laden no puede ser pacifista; que lo único que quiere es entrar en contacto con ETA para seguir matando... Vamos, que ha venido para "enmerder" al personal.

Por mi parte, aunque María sigue diciendo sus cosas, creo que habría que darle una oportunidad de asilo, sobre todo por lo divertido que tiene que ser esta situación para la relación política con Estados Unidos. Imaginaos, ahora que hemos hecho la pelota y media Europa y parte de latinoamérica intercede por nosotros, asilamos al hijo de Bin Laden que, por muy pacifista que sea, es hijo reconocido de su padre. Para mondarse. Yo creo que con esto no traga ni siquiera Obama, con sus sospechas de musulmán incluidas.

Y es que el que no se divierta con la actualidad política, es porque no quiere. Ahora me gustaría a mi ver de qué forma Rubalcaba justifica su aceptación, o su rechazo. De todos es sabido que a estas alturas, bien poco le importa que su argumentación sea incoherente con todo su pensamiento; lo que importa es que sea coherente en sí misma, para que pueda colgarse sin desboronarse. Lo de la contextualización, eso queda para otros. Sobre todo desde que Julio Anguita dijera aquello de que "nadie resiste una hemeroteca". Podríamos decir que no resisten ni un album de recortes.

Sin ánimos de ser, pues, coherentes, vamos a apoyar este gesto tan egregio de aceptar en nuestro país a tan entrañable personaje y a levantar el rostro ante la afrenta del orgulloso usamericano. Me entran ganas de sacar unas chapitas o un lacito de color violeta, para apoyar esta noble causa. ¡Todos con Omar! Creo que este es el papelito que mejor le cuadra a nuestro ministro de interior, pero ya veremos por donde se descuelga, mientras Pepito Grillo estará preparando algún pollo de los suyos para que sirva de cortina de humo. Por otro lado, tenemos a Mariano que tendrá que posicionarse, en contra, claro, de lo que se plantee en el gobierno. Al pobre hombre le hacen meterse en verdaderos líos ideológicos. Y es que cada día es más difícil hacer una oposición decente, con tanto yo me opongo. Imaginaos, pues, que Rubalcaba deniega el asilo y Mariano tiene que defender a capa y espada la dignidad de Omar y su derecho inveterado a asilarse en la tierra que fue sueño de sus tatarabuelos y pesadilla de sus tíos carnales. Lo que os decía, que no tiene desperdicio para el divertimento.

Me voy a hacer las chapitas de Omar.

viernes, 24 de octubre de 2008

Mientras tanto


Se me ocurre que estamos en un ambiente más que propicio para las leyes complicadas. Me imagino que no tarderemos en enterarnos que se han colado alguna de las pendientes en materia de aborto o de eutanasia. Todo el mundo habla de la crisis y eso significa tener una buena oportunidad para que no se hable de otras cosas. Si la situación se agrava, sin embargo, me imagino que la cosa rulará hacia el otro sitio; es decir, se hablará de aborto o eutanasia para no hablar de la crisis.

A lo mejor lo que se hace es sacrificar una de las dos leyes, lanzándola al foro público para calentar a las masas. Es una pena, porque cualquiera de las dos merece un debate pormenorizado y razonado, aun cuando esta circunstancia sea ya imposible en nuestra sociedad de pensamiento fullero. No sé qué foros van a utilizarse, pues estoy un poco alejado del tema, pero me temo que serán de nuevo las tertulias de radio y los programas oportunistas. Qué pena. Podríamos organizar un buen debate de ideas pero los hay que lo tienen todo claro, otros que se apuntan a todo y otros que no están de acuerdo con nada. Algo complicado será.

viernes, 17 de octubre de 2008

Cosas pendientes


Suele ocurrir que, cuando tienes muchas ganas de empezar algo, el día a día termina comiéndote y disipando los fervores del primer día. Pero no me olvido de esto, sólo cuento con poco tiempo. Así que hoy retomo, sin promesa de que dure mucho la racha.
Se me había quedado pendiente otro de los temas estrella de las tertulias de amigos y radio. Se trata de la bandera, tan traída y tan llevada. El otro día participé de refilón en un foro y me echaba las manos a la cabeza al leer el sentir de la gente. Pero claro, es lo que hay. Tenemos un lastre enorme con este tema, sin duda deuda de una mala planificación educativa, que alenta el resentimiento y la cultura del "corta y pega".
Recuerdo que cuando participaba en el foro lo hacía apelando a la necesidad de viaje. No podemos pretender juzgarlo todo desde nuestra posición, pues es estremadamente limitada. Se hace necesrio viajar, con todo lo que ello implica. Es decir, hay que cruzar fronteras, contrastar pareceres y caer en la cuenta de que no todo el mundo opina como mi entorno. Saludable ejercicio éste. Si lo practicásemos más, tendríamos otra percepción bien distinta de lo que significa una bandera, una nacionalidad y una referencia cultural. Mientras esto no sea posible, seguiremos anclados en estúpidos planteamientos que clasifican las banderas por ideologías políticas. Bandera del Estado español, facha; tenga o no tenga pato. Bandera de la Comunidad Autónoma del País Vasco, independentista; esté o no de acuerdo con la separación de dicho territorio de su actual filiación estatal. Si nos alejamos un poco, si tomamos como ejemplo otros países, encontramos otros sentires con respecto a la significación de la bandera. Es exagerada, por ejemplo, la posición de Estados Unidos y su todopoderosa bandera, llorada, defendida y anhelada por negros, blancos, chicanos o indígenas. Pero tenemos otros ejemplos por todo el mundo. La bandera nos identifica como pertenecientes a algo que nos vincula, más allá de ideologías políticas, aunque más acá del cosmopolitismo. Sin embargo, los posicionamientos de algunos agentes políticos de nuestra sociedad están tergiversando el verdadero sentido. Por ejemplo, igual que nadie se plantea concebir un estado republicano de derechas, tampoco se plantea que un republicano pueda aceptar la actual bandera como válida, sabiendo que al tricolor es tan antecostitucional como la del régimen anterior.
A mi, fuera de consideraciones políticas, me gustaría poder exhibir la bandera de mi país sin complejos ni miedos pero, hoy por hoy, me parece imposible. Tendré que seguir apoyando la publicidad de mundoviaje.com, que relaciona viajar con culturizar. No es mala intención, viendo el panorama. Puede que tengan que pasar todavía unos años, pero me temo que poco se está hacendo para que algo cambie a este respecto. Así que me veré condenado a sentir cierta vergüenza por mostrar mi bandera y me tendré que conformar con ver cómo se pasean tantos niñatos con la bandera de Brasil en las camisetas, la de Cuba en las carteras, curiosa paradoja, o la de Jamaica en los llaveros. Esos sí, todo orgullosos de no representar ni a los niños desnudos de Brasil, ni a los cubanos de Miami ni, por supuesto, a los medallistas olímpicos jamaicanos. Pero así de absurda es la racionalidad de nuestra sociedad. ¡Qué le vamos a hacer!

martes, 23 de septiembre de 2008

Las cosas públicas


Habiendo ya cubierto los preámbulos, vamos a dedicarnos a las cosas enjundiosas, pues veo que eso de expresar sentimientos puede llegar a ser incluso tedioso. Mejor es ponerse manos a la obra y empezar a expresar las ideas, ya que tenemos un buen foro para ello, aquí, que no me escucha nadie.
El otro día, hablando con Juan, surgió el tema de la República y su vinculación política. Yo hace tiempo que acaricio la idea de su necesidad, no por conveniencia, sino más bien por pura lógica. Seamos serios, desde la Revolución Francesa no tiene sentido un Estado monárquico, pues queda probado que el Gobierno no radica en una familia elegida por los dioses, cualesquiera sean, sino en el pueblo.
Partiendo de esta premisa, la monarquía es imposible de concebir desde un punto de vista racional que pretenda alejarse de la tradición. Es decir, que si prescindimos del "así se ha hecho siempre", que además es falso, no podemos concluir sino diciendo que la monarquía, como sistema de gobierno, es absurda. ¿Qué nos queda? Hombre, si queremos no perder de vista la estructura democrática del gobierno, sólo queda la República para conservar la lógica... y tal vez la monarquía de figurín para conservar la estabilidad.
Pero no quería ceñirme a ese pensamiento, que podemos desarrollar otro día, sino a otro que es más sutil, la absurda vinculación que se establece en España entre República y pensamiento de izquierdas. Y lo más sorprendente es que está tan asumido, que apenas se pone en entredicho. Y, vamos a ser serios, no tiene por qué establecerse un vínculo necesario entre ambas cosas. Es decir, la República no es patrimonio de la izquierda, aunque la monarquía se sienta más cómoda en un pensamiento de derechas. Pero, ¿y si fuera por aquello del estado mínimo?
Como podemos ver de aquí se puden desprender todo un abanico de posibles debates, pero todo está diluido en el bipartidismo con pátina de inocente en el que estamos sumidos en este país. No existe el verdadero debate político, ni la mínima reflexión sobre el estado de nuestras instituciones. Parece que es mejor callar, y eso sólo propicia el empobrecimiento de las cosas públicas, que han de ser del pueblo, y no de la élite pseudopensadora.
Así que, deseoso de abrir debates... ¿para cuando una república... aunque sea de derechas?

jueves, 18 de septiembre de 2008

De la tierra


Hoy he estado acariciando la felicidad en sueño. Con un sencillo procedimiento, más sencillo de lo que cabría esperar, he estado presenciando y participando en la fabricación de bloques de tierra compactada. La tierra se tritura, se mezcla en seco con cemento blanco, posteriormente se humedece y se compacta en la prensa para hacer los bloques. Sencillo y genial.
El consumo energético es minimo, algo que representa una gran ventaja para los países donde la energía es cara, y un buen tanto para los países donde está de moda, y que así siga muchos años, consumir poco. Soñaba con Burkina, con Bobo-Dioulasso, y la posibilidad de llevar allí una unidad de producción de estos sencillísimos bloques. Como ventajas adicionales estarían el hecho de que allí la energía es muy cara y esta es una buena solución, aparte del aprovechamiento de la tierra de la excavación de cimentación y su gran capacidad para el aislamiento térmico.
Cuando estuve por esas tierras, sufrí al ver la grosería de la construcción en cemento, al tiempo que padecí sus calurosas consecuencias. Las paredes chupaban calor durante el día y lo escupían durante la noche. Con este sistema de construcción estaríamos igualando la ventaja de los bloques de laterita, en cuando a aislamiento, y evitando la necesaria fabricación de bloques de cemento. ¡Lo que yo hubiera dado por una máquina así en aquél momento! Ahora sólo sueño con tener algún día los medios económicos necesarios para adquirir y enviar una unidad de producción.
Juan me preguntaba sobre la contrapartida, y me temo que, hasta donde yo se, es cultural. Es decir, no se utilizan masivamente porque no hay cultura de su utilización y nadie se ha puesto a fabricarlos en plan industrial. Lamentable. Pero así funciona, desgraciadamente, el mundo.
No estaría de más que, en estos tiempos de crisis, nos diera por investigar un poco sobre las nuevas ancestrales tecnologías de construcción.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La esperanza se resiste

Comprendo que la esperanza se lleva muy mal con su eterna contraria, la realidad pragmática. Pero ella insiste en agarrarse a lo más insospechado, aunque sea un clavo ardiente. Yo veo el clavo, casi tengo la seguridad de que no quema, pero me resisto a cogerlo. Se me hace inútil hasta el arnés que me lanzan desde arriba. Extraña actitud ésta, que vive aferrada en la negación a toda posibilidad de salir adelante.
A veces pienso que es más fácil hacerse fuerte en el victimismo, pero también me doy cuenta de que no es totalmente cierto, que hay una buena dosis de hastío e insatisfacción.
Por eso me he decidido a dar pasos hacia la felicidad y hacia la autorealización personal, aunque hasta el momento hayan sido imperceptibles. Ya vale de grandes gestos, de grandes símbolos, es evidente que no sirven para nada. Empezaremos a dar pasitos pequeños pero seguros, que nos vayan encaminando hacia la meta.
En plena crisis económica, cuando los ricos se tiran de los pelos, los de clase media se dedican al ahorro y los pobres se siguen muriendo de hambre, yo me dedicaré a buscar la felicidad.

lunes, 15 de septiembre de 2008

La molesta presencia


Hace una infinidad de tiempo que no me siento a escribir. Parece como si las palabras, que antaño venían a visitarme a la hora del café, se hubieran definitivamente olvidado del camino a recorrer. ¡Hasta las palabras me habían abandonado! Así he vivido los últimos meses de mi vida, en la soledad y en la inexpresividad.
Es cierto que la soledad no ha estado sola, pues ha sido acompañada, pero tal vez por otras soledades, de ahí la imposibilidad para establecer vínculos verdaderos. De ahí la imposibilidad de escribir una sola página.
Pero hoy las tripas me arden, me impiden permanecer en silencio y escribo, de nuevo, por no gritar. Pienso que ha sido Artemisa, que tenía ganas de pasear por delante de casa, con su ya conocidad actitud provocadora. Me mira, con sonrisa irónica, y continúa su camino. Pero, ¿por qué? ¿Acaso no puede dejarme tranquilo? ¿Acaso no puede entender que ya renuncié a ella en el pasado? Pero ella insiste, se contonea en mis narices y deduzco que lo hará durante un largo tiempo. Esta vez no lo tiene tan fácil, o quizá lo tenga más fácil que nunca, pues vuelvo a sentir el fuego en mis tripas.
Lo fácil es seguirle el juego, entrar en sus artes, vestir de nuevo el casco y la coraza y comenzar a lanzar mandobles a diestro y siniestro. Pero ya renuncié a ello en el pasado, aunque el sabor ferruginoso de la sangre vuelva a pasearse por mi paladar.
Me imagino que hay cosas que nunca pasan definitivamente, y supongo que el flirteo de Artemisa es una de ellas. Según vuelve calle abajo, pareciera que no quedan muchas opciones. Pero esta vez no puede engañarme, pues ya conozco sus artes, sus malas artes, y recuerdo el escozor de las heridas que provoca. Pero también siento la fuerza violenta de su frenesí. Controlo, controlo... y ya casi no puedo más.
Esta vez será distinto. Esta vez tomaré yo la iniciativa y serás tú la que llores, aunque sea de rabia y despecho, en lugar de desamor. Ahora te demostraré que yo también puedo ser Sila y urdir mi escalada con los instrumentos que encuentro a mi paso. Yo también sé seducir, aunque no me contornee. Yo también conozco el juego, aunque haya escondido el tablero hace años.
Acepto tu reto.