
Habiendo ya cubierto los preámbulos, vamos a dedicarnos a las cosas enjundiosas, pues veo que eso de expresar sentimientos puede llegar a ser incluso tedioso. Mejor es ponerse manos a la obra y empezar a expresar las ideas, ya que tenemos un buen foro para ello, aquí, que no me escucha nadie.
El otro día, hablando con Juan, surgió el tema de la República y su vinculación política. Yo hace tiempo que acaricio la idea de su necesidad, no por conveniencia, sino más bien por pura lógica. Seamos serios, desde la Revolución Francesa no tiene sentido un Estado monárquico, pues queda probado que el Gobierno no radica en una familia elegida por los dioses, cualesquiera sean, sino en el pueblo.
Partiendo de esta premisa, la monarquía es imposible de concebir desde un punto de vista racional que pretenda alejarse de la tradición. Es decir, que si prescindimos del "así se ha hecho siempre", que además es falso, no podemos concluir sino diciendo que la monarquía, como sistema de gobierno, es absurda. ¿Qué nos queda? Hombre, si queremos no perder de vista la estructura democrática del gobierno, sólo queda la República para conservar la lógica... y tal vez la monarquía de figurín para conservar la estabilidad.
Pero no quería ceñirme a ese pensamiento, que podemos desarrollar otro día, sino a otro que es más sutil, la absurda vinculación que se establece en España entre República y pensamiento de izquierdas. Y lo más sorprendente es que está tan asumido, que apenas se pone en entredicho. Y, vamos a ser serios, no tiene por qué establecerse un vínculo necesario entre ambas cosas. Es decir, la República no es patrimonio de la izquierda, aunque la monarquía se sienta más cómoda en un pensamiento de derechas. Pero, ¿y si fuera por aquello del estado mínimo?
Como podemos ver de aquí se puden desprender todo un abanico de posibles debates, pero todo está diluido en el bipartidismo con pátina de inocente en el que estamos sumidos en este país. No existe el verdadero debate político, ni la mínima reflexión sobre el estado de nuestras instituciones. Parece que es mejor callar, y eso sólo propicia el empobrecimiento de las cosas públicas, que han de ser del pueblo, y no de la élite pseudopensadora.
Así que, deseoso de abrir debates... ¿para cuando una república... aunque sea de derechas?
El otro día, hablando con Juan, surgió el tema de la República y su vinculación política. Yo hace tiempo que acaricio la idea de su necesidad, no por conveniencia, sino más bien por pura lógica. Seamos serios, desde la Revolución Francesa no tiene sentido un Estado monárquico, pues queda probado que el Gobierno no radica en una familia elegida por los dioses, cualesquiera sean, sino en el pueblo.
Partiendo de esta premisa, la monarquía es imposible de concebir desde un punto de vista racional que pretenda alejarse de la tradición. Es decir, que si prescindimos del "así se ha hecho siempre", que además es falso, no podemos concluir sino diciendo que la monarquía, como sistema de gobierno, es absurda. ¿Qué nos queda? Hombre, si queremos no perder de vista la estructura democrática del gobierno, sólo queda la República para conservar la lógica... y tal vez la monarquía de figurín para conservar la estabilidad.
Pero no quería ceñirme a ese pensamiento, que podemos desarrollar otro día, sino a otro que es más sutil, la absurda vinculación que se establece en España entre República y pensamiento de izquierdas. Y lo más sorprendente es que está tan asumido, que apenas se pone en entredicho. Y, vamos a ser serios, no tiene por qué establecerse un vínculo necesario entre ambas cosas. Es decir, la República no es patrimonio de la izquierda, aunque la monarquía se sienta más cómoda en un pensamiento de derechas. Pero, ¿y si fuera por aquello del estado mínimo?
Como podemos ver de aquí se puden desprender todo un abanico de posibles debates, pero todo está diluido en el bipartidismo con pátina de inocente en el que estamos sumidos en este país. No existe el verdadero debate político, ni la mínima reflexión sobre el estado de nuestras instituciones. Parece que es mejor callar, y eso sólo propicia el empobrecimiento de las cosas públicas, que han de ser del pueblo, y no de la élite pseudopensadora.
Así que, deseoso de abrir debates... ¿para cuando una república... aunque sea de derechas?
