domingo, 26 de abril de 2009

Rosas y claveles


Nadie puede negar que lo de Rosa Aguilar ha sido un auténtico bombazo. Otros se apuntarán al clásico "se veía venir", con lo que te aseguras un pleno acierto. Luego es cuestión de argumentar que yo vi tal, que escuché cual y, unas conversaciones más allá, parecerá que tú mismo lo habías pronosticado. Pero bueno, para nadie era nueva la crisis en el seno de Izquierda Unida, desde hace ya mucho tiempo. Demasiado, sin que nadie se haya decidido a poner un poco de sentido a todo. Unos optaron por irse, otros por arrimarse a algún jardín cercano, otros por tirarse al monte... Es decir, todo un signo de desunión. Por eso no era de extrañar que ocurriera lo de Rosa, por mucho que le haya sorprendido a alguno.
Pero me llama la atención, al margen de la decisión de la Sra. alcaldesa de Córdoba, la falta de madurez democrática que sigue habiendo en nuestras instituciones. No entiendo por qué, a priori, debe ser tan trágico que un militante de un partido de izquierdas nombre consejero de su gobierno a un miembro de otro partido de izquierdas. Claro que yo voy más allá; no entiendo por qué un gobernante cualquiera no puede elegir como consejero a alguien de valía de un partido de tendencia diferente. Lejos de complicar el gobierno, sería una manera de enriquecer la reflexión, buscar representatividad, aprovechar a personas de valía y, lo que es más grave, derribar las tapias del cortijo. Y ahí entiendo que está la clave, pues si no confieso que no entiendo nada. Pensamos que esto es la lucha de unos contra otros, y somos incapaces de admitir un matiz diferente a nuestro lado. Pero la tarea de gobierno tendría que ser otra cosa, una tarea más propensa a integrar a todos y menos tendente a defender el tesoro de la mayoría como un fin en sí mismo. Si no admitimos esto, yo sigo pensando que es mucho más barato el que haya un solo representante de cada partido porque, si no se va a debatir, para qué tanta gente. Que cada uno tenga un valor en su voto, y nos ahorramos millones en sueldos y dietas.
Pero claro, cabe otra posibilidad. La de dotar a los parlamentos de sentido promoviendo el debate y los posicionamientos de cada uno, sean del partido que sean. Aunque me temo que para eso falta todavía mucha, pero mucha, madurez.
En este escenario, como se dice ahora, a nadie le extraña lo que para mí ha sido más sorprendente, los comentarios mezquinos de los antiguos compañeros de Rosa Aguilar. A lo mejor es la solidaridad del disidente, pero me parece vergonzoso que se diga lo que se ha dicho de alguien que ha hecho lo que ha hecho la nueva consejera por su partido. Yo me hubiera alegrado, la hubiera incluso animado a no abandonar su militancia, para dar signo de pluralidad a un gobierno. Pero claro pican las disidencias, porque dicen mucho de lo que se deja atrás. Así pues, antes de que alguien pueda pensar que la actitud de salir a por nuevos horizontes es heroica, hay que denostar al disidente, tratándole de traidor y, si es posible, también de cobarde. Los buenos siempre se quedan dentro, bien sea amasando la fortuna o los detritus.
Pues miren, me cae bien Rosa. Así que me alegro del nombramiento y espero que signifique una visión diferente a un gobierno que se alarga demasiado en el tiempo. Un gobierno que parte de cierta deslegitimación por su inmovilismo y por su "apaño" de gobierno tras la salida de Chaves. Lo mejor serían unas elecciones, y espero que cuenten con Rosa, no vaya a ser que luego tenga encima que sentirse utilizada como un simple golpe de efecto.
No sé si vendrán otras rosas u otros claveles, como pronosticaba el del monte. Yo tengo mis dudas. Creo que de Izquierda Unida no queda casi nada y se nos va otra esperanza. Claro que a lo mejor Cayo estaba en lo cierto y el renacer de la esperanza viene de manos de la otra Rosa, la que puede arrebatarle a la coalición del izquierdas el puesto de tercera fuerza política del país. Pronto quizá, pero a lo mejor por ahí se mueve el renacer de las rosas. Al menos sería algo diferente a este bipartidismo insulso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jeje...