
Sinceramente, no sé qué esperan algunos que diga el Papa, sobre todo este Papa, y en ciertos temas ya algo manidos de la moral oficial de la Iglesia. No, no creo que diga nada que provoque una sorpresa, al menos en la dirección en que la gente lo espera. Me imagino que en esta ocasión un periodista le pregunta algo sobre el SIDA y los condones y el se descuelga con aquello de que, el uso de preservativos, no es la solución del problema y además conlleva otras consecuencias más graves.
En mi modesta opinión, nada de nuevo, ni de sorprendente. El Papa, hoy por hoy, no va a modificar este posicionamiento, pues el efecto dominó que provocaría, sería totalmente incontrolable desde los parámetros de la moral sexual oficial. Si el Papa dijera que es lícito utilizar preservativos, tendría que desdecise de la doctrina que hace inseparable el acto unitivo del acto procreativo, en la relación sexual de pareja. Y eso sin decir que no se admite la relación fuera de pareja y, por lo tanto, tampoco la promiscuidad que tanto ha ayudado y ayuda al VIH. Evidentemente, tampoco va a recular, sin coñas, en lo de las relaciones homosexuales. Y ni por asomo renunciará a dejar la voluntad de Dios revoloteando por todas estas cuestiones. De verdad, supondrían demasiadas renuncias, y Benedicto XVI no se va a poner a ello.
Por otro lado, lo que ha dicho el Papa a un periodista, delante del monitor de llegadas de un aeropuerto, pues vale... bueno, pues eso, lo que cualquier otra declaración, de quien sea, pues no está ejerciendo su magisterio, sino contestanto a las preguntas de un periodista. Pero en este caso considero que este apunte es prácticamente irrelevante.
Si somos finos, y la diplomacia vaticana siempre hila fino, veremos cómo el Papa no dice que el preservativo no salve vidas, ni nada de eso, sino que complica el problema. Y, desde la postura que antes apuntaba, es evidente que lo complica, el problema moral. Dice que el SIDA no se combate, y menos en África, repartiendo condones, sino educando y formando a la gente. Y encima hay que darle la razón. O sea, que su respuesta está descontextualizada por un lado, pues la gente no está en la sintonía que él modula, pero evidencia un problema, no sé si consciente o inconscientemente.
En África el SIDA no se combate con condones, pues se trata de un objeto de lujo en una sociedad que muere de hambre. Otro planteamiento es casi una estupidez. En África se necesita formación, muchísima, para que el problema se entienda en toda su dimensión. Y eso es mucho antes que el uso del preservativo. Hace falta formación para desarrollar la estructura de los países, para que puedan ser dignos competidores en el mercado internacional. Y eso es mucho antes que el uso del preservativo. Hace falta formación para que la riqueza vaya de manos de la justicia, y eso es mucho antes que el uso del preservativo.
Pero claro, queda suelta la pregunta: ¿es lícito utilizar preservativos para evitar el contagio de SIDA? Evidentemente, es lícito. Sobre todo porque a estas alturas de la película, cuando tenemos un control casi absoluto del proceso reproductivo, está perfectamente interiorizado que el control de la natalidad es una conquista social. Ni siquiera los cristianos más recalcitrantes se pegarían demasiadas tortas por defender las posturas inamovibles de la moral sexual clásica. Aquí está una de las asignaturas pendientes de la Iglesia, que no se pondrá al día, creo, con este Papa.
Pero no nos engañemos. No nos montemos en la ola del optimismo políticamente correcto que se conforma con estar de acuerdo con la mayoría rica. El uso del preservativo es un verdadero problema en la mayoría de los países africanos, y la solución no es el envío masivo de unidades, aunque pueda significar una pequeña contribución. En este caso tenemos que ser mucho más ambiciosos y pretender una intervención de mucho más calado. Puesto que, si tomamos el preservativo como única respuesta al problema africano, estaremos dándole la razón al Papa, eso traerá muchas más complicaciones.
Para concluir una pregunta abierta, ¿tiene el Papa que decir "condones no" en África para que a los países occidentales se les abra la vena de la generosidad? A lo mejor sería interesante que el Papa dijera algo así como que la falta de alimentos es voluntad de Dios, a lo mejor así mandaban también comida. No sé, me pierdo a veces con los planteamientos propagandistas del primer mjundo.
En mi modesta opinión, nada de nuevo, ni de sorprendente. El Papa, hoy por hoy, no va a modificar este posicionamiento, pues el efecto dominó que provocaría, sería totalmente incontrolable desde los parámetros de la moral sexual oficial. Si el Papa dijera que es lícito utilizar preservativos, tendría que desdecise de la doctrina que hace inseparable el acto unitivo del acto procreativo, en la relación sexual de pareja. Y eso sin decir que no se admite la relación fuera de pareja y, por lo tanto, tampoco la promiscuidad que tanto ha ayudado y ayuda al VIH. Evidentemente, tampoco va a recular, sin coñas, en lo de las relaciones homosexuales. Y ni por asomo renunciará a dejar la voluntad de Dios revoloteando por todas estas cuestiones. De verdad, supondrían demasiadas renuncias, y Benedicto XVI no se va a poner a ello.
Por otro lado, lo que ha dicho el Papa a un periodista, delante del monitor de llegadas de un aeropuerto, pues vale... bueno, pues eso, lo que cualquier otra declaración, de quien sea, pues no está ejerciendo su magisterio, sino contestanto a las preguntas de un periodista. Pero en este caso considero que este apunte es prácticamente irrelevante.
Si somos finos, y la diplomacia vaticana siempre hila fino, veremos cómo el Papa no dice que el preservativo no salve vidas, ni nada de eso, sino que complica el problema. Y, desde la postura que antes apuntaba, es evidente que lo complica, el problema moral. Dice que el SIDA no se combate, y menos en África, repartiendo condones, sino educando y formando a la gente. Y encima hay que darle la razón. O sea, que su respuesta está descontextualizada por un lado, pues la gente no está en la sintonía que él modula, pero evidencia un problema, no sé si consciente o inconscientemente.
En África el SIDA no se combate con condones, pues se trata de un objeto de lujo en una sociedad que muere de hambre. Otro planteamiento es casi una estupidez. En África se necesita formación, muchísima, para que el problema se entienda en toda su dimensión. Y eso es mucho antes que el uso del preservativo. Hace falta formación para desarrollar la estructura de los países, para que puedan ser dignos competidores en el mercado internacional. Y eso es mucho antes que el uso del preservativo. Hace falta formación para que la riqueza vaya de manos de la justicia, y eso es mucho antes que el uso del preservativo.
Pero claro, queda suelta la pregunta: ¿es lícito utilizar preservativos para evitar el contagio de SIDA? Evidentemente, es lícito. Sobre todo porque a estas alturas de la película, cuando tenemos un control casi absoluto del proceso reproductivo, está perfectamente interiorizado que el control de la natalidad es una conquista social. Ni siquiera los cristianos más recalcitrantes se pegarían demasiadas tortas por defender las posturas inamovibles de la moral sexual clásica. Aquí está una de las asignaturas pendientes de la Iglesia, que no se pondrá al día, creo, con este Papa.
Pero no nos engañemos. No nos montemos en la ola del optimismo políticamente correcto que se conforma con estar de acuerdo con la mayoría rica. El uso del preservativo es un verdadero problema en la mayoría de los países africanos, y la solución no es el envío masivo de unidades, aunque pueda significar una pequeña contribución. En este caso tenemos que ser mucho más ambiciosos y pretender una intervención de mucho más calado. Puesto que, si tomamos el preservativo como única respuesta al problema africano, estaremos dándole la razón al Papa, eso traerá muchas más complicaciones.
Para concluir una pregunta abierta, ¿tiene el Papa que decir "condones no" en África para que a los países occidentales se les abra la vena de la generosidad? A lo mejor sería interesante que el Papa dijera algo así como que la falta de alimentos es voluntad de Dios, a lo mejor así mandaban también comida. No sé, me pierdo a veces con los planteamientos propagandistas del primer mjundo.
1 comentario:
"encima hay que darles la razón..."
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