martes, 24 de febrero de 2009

FESPACO

Ouagadougou bulle en
la preparación de la vigesimo primera edición de su famoso festival de cine panafricano, la FESPACO. Se congregan gentes llegadas de toda la región y gran número de europeos, que son los que verdaderamente interesan, por la repercusión económica que eso tiene. Evidentemente, y
a pesar de lo dicho, no se trata de un festival de masas, sino más bien de un acontecimiento pintoresco que Burkina Faso trata de rentabilizar de la mejor manera posible. Todo beneficio es bienvenido, eso es innegable en un país que anda siempre debatiéndose los últimos puestos de las listas de índice de desarrollo humano.
Y tal vez por ello sorprenda tanto que sea precisamente aquí, en Burkina, donde tenga lugar dicho acontecimieto. Esta circunstancia dice mucho en favor de los cuatro locos cineastas que han creído en su proyecto, a pesar de las circunstancias adversas, tales como Idrissa Ouedraogo, Pierre Yameogo o Gaston Kaboré, entre
otros. Locos en una ciudad que vibra por y con el cine, aunque generalmente en locales clandestinos y con producciones norteamericanas, indias o chinas. Eso es lo que hay, y sobre todo porque los 1500 francos CFA de la entrada oficial dejan en la calle a la gran mayoría.
Podríamos elaborar una sesuda teoría de los daños de la piratería en la industria cinematográfica, pero aquí se llega a lo que se llega, y resulta bastante snob pagar más, pudiendo pagar menos. Quizá aquí se vea claro que la salida no es la persecución de cánones, sino el abaratamiento del proceso. Si las películas autóctonas lograran tener la distribución de las americanas o las indias, sin duda estarían entre las más vistas, porque el cine autóctono tiene el marchamo indiscutible de África, y eso lo hace enganchar enseguida con sus gentes.
Pero me temo que eso queda lejos. Algún productor sueña con esta posibilidad, basándose en las nuevas tecnologías digitales, que hacen abaratar enormemente el precio de la producción. Pero igualmente coincide en que todavía deben pasar muchos años para que el cine esté realmente al alcance de todos. Es una pena, sobre todo porque se allí se apañan con casi nada, pero queda camino por recorrer.
Mientras tanto, siguen organizando la FESPACO, que cumple ya cuarenta años. Desgraciadamente la repercusión sigue siendo limitada y el apelativo de famoso del principio llevaba algún ramalazo de ironía, aunque suene algo de vez en cuando. Sólo confío en que el proyecto siga y pueda visitarla en su próxima edición, pues para la de este año lo tengo más complicado. ¿Quién se llevará este año el Ethalon de oro?

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