jueves, 5 de marzo de 2009

Mezquindad


"Señorita, es usted tan mezquina como la empresa para la que trabaja". Así terminé una conversación el otro día. Utilizaba la palabra mezquina en su tercera acepción del RAE, por si había alguna duda. La sensación que tuve es de ausencia total de nobleza de espíritu en mi interlocutora, que tenía como meritorio el ser capaz de transmitir de un modo preclaro el espíritu de su empresa.
Me pregunto si los entrenan. Es decir, si las grandes empresas que utilizan teleoperadores y oras para todo, invierten en la formación de la mezquindad. O al menos en su fomento. No lo sé, pero hay ocasiones en las que lo parece. Y últimamente he podido comprobar que ya no es coto privado de Telefónica, la gran mezquina donde las haya, sino que el modelo de trato altanero, despectivo y despreciable se está exportando. Así pues, se le han unido las eléctricas, que no os podéis ni imaginar cómo se lo están montando con lo del recibo mensual, como especiales seguidoras. Tú llamas, intentan explicar tu problema y claro, como el Sr. Sebastián les ha dado coto privado, se ríen prácticamente en tu cara.
Pero no nos confundamos, la maestra es la maestra, y Telefónica sigue siendo la reina de la mezquindad. Sus operadores, oras, entrenados de una manera envidiable, son capaces de enviarte a números que no existen, a explicarte que el sistema se ha caído cuando quires formular una reclamación o, lo que es aún más mezquino, hacer como si les afectase tu caso, para después dejarte sin solución. El otro día, sin ir más lejos, un operador me intentaba convencer de que llamar a un teléfono de pago para comunicar una avería era algo irremediable. Pero la gran frase me la sacó aquella que, impasible, me explicaba que no tenía conexión a internet porque había tramitado una migración a otra compañía y entonces yo había terminado mi relación con ellos. Habitualmente te han de dejar algún día para la tramitación, pero Telefónica no te lo va a poner tan fácil, sobre todo si puede cabrearte a costa de la compañía rival.
Desgraciadamente lo del teléfono va a costar un poco más, pero tengo esperanzas de poder dejar de pertenecer a la mezquina compañía antes citada. En el pueblo donde vivo, no tengo demasiadas oportunidades, de lo contrario ya no estaría aquí. No es que crea que las otras son mejores, pero al menos puedo aprovechar el tiempo que tarden en aprender el ingenioso arte que Telefónica ha cultivado con tanto esmero durante años... la mezquindad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Deberiamos de hacer entradas en relacción al "estilo" general de las empresas, hablando desde la mezquindaz de las operadoras de Teléfónica, hasta el tamaño del culo de las cajeras del Día, o por que los que se dedican a vender productos por las casas van con traje negro y zapatos marrones y huelen a colonia barata y ban