miércoles, 25 de marzo de 2009

Pues sí se puede


En este nuestro país, estamos demasiado acostumbrados a llevar la razón. Tal vez hayan influído los siglos de doctrina única, pero eso nos ha calado bien hondo. De hecho, cuando intento explicar que la bioética tiene una vocación dialogante y que sólo avanza desde el consenso, la gente me mira con incredulidad. No sé si a alguien se le habrá ocurrido hacer una estadística de consenso. Me imagino que no, pues se me antoja imposible. Pero estoy convencido que, de poder hacerse, España se quedaría con el título de país menos proclive al consenso. Cuando había una doctrina única, fuimos capaces de pelearnos con todos los que pensaban distinto a nosotros. Ahora que hay libertad de pensamiento, nos peleamos con todo aquel que no piense como yo.

Como esta doctrina está bien metida bajo la piel, se hace imposible que se establezcan cauces de diálogo en ninguna de nuestras instituciones. De hecho, hemos convertido el Parlamento en un lugar de poder, y no de diálogo. Me imagino que será porque se parte de la base de que el otro no tiene la razón y, lo que es más grave, no puede tenerla, por mucho que se explique.

Facilmente podremos comprender por qué las leyes, aunque sean problemáticas, se terminan aprobando en los juegos de las mayorías y las disciplinas de voto. De vez en cuando, eso sí, se lanza alguna carnaza al circo, y los medios de comunicación se encargan de aventar algunas de las polémicas que se plantean, llevando cada uno el ascua a su sardina, o lo que es lo mismo, animándole la fanfarria al partido político que le es más afín.

Pero mira por donde me he encontrado que en nuestro país vecino y no por ello amigo, en Francia, se ha creado desde la administración una página web para analizar y debatir el estado actual de la bioética en Francia. En esta página se puede consultar legislación, bibliografía, opiniones...; se puede participar de foros de opinión, enviar consultas o posicionamientos personales, hacer sugerencias, etc. Sinceramente, admirable y, desde nuestra perspectiva hispana, increíble. Y es que en algunas de las leyes más polémicas, se ha introducido una "clausula de revisión", por decirlo de algún modo. Es decir, en el cuerpo de la ley se ha fijado un período de años tras el cual la ley deberá revisarse, a la luz de los avances científicos y legislativos. Vamos, nada que ver con la tendencia española de publicar las leyes más polémicas en las fechas... ¿más significativas? Baste como ejemplo dos de las leyes que más han promovido el debate público en nuestro país, la del divorcio, publicada un 7 de julio, cuando la gente está muy metida en la actualidad política; y la del aborto, un 5 de julio. Bueno, vale, también movió mucho al debate social la ley del matrimonio homosexual, y no por ello se aprobó... bueno, ejem, también un día significativo, el 2 de julio. Se ve que nuestras señorías parlamentarias confían en que todos los calentones de los debates se han de sofocar con el agua de nuestras playas.

Pero vuelvo a lo que iba, y es que sí se puede. Se puede promover el debate civilizado, la participación ciudadana y el poner al alcance de cualquier persona interesada los textos más significativos de los diversos temas debatidos, y no sólo la morralla que a veces nos cuelan los medios. ¡Qué coraje me da reconocerlo!, pero son los franceses los que nos han demostrado esta vez que las cosas se pueden hacer de otro modo. ¿Para cuando en España? ¡Quién sabe! Lo que sí parece evidente es que la mejor forma de conseguirlo es encomendándoselo como milagro a San Fermín.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ley de igualdad: marzo de 2007
Ley de dependencia: Diciembre de 2006
Creo que el fin que persigues es correcto, pero se me queda algo cojo... podrías tirar más por el camino de que son el primer y el cuarto año de legislatura donde se producen una mayor publicación de leyes nueas...